Ventana abierta ( primer acercamiento a mi vida)


El año pasado, dentro del marco del Premio Compartir al Maestro, escribí un texto sobre mi vida y hoy quiero hacerlos partícipes de ese escrito:
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El saber que tengo que escribir sobre mi vida me produce un sentimiento de emoción que, quizá, es un gran indicio de gratitud por el camino recorrido y un buen augurio por lo que falta recorrer.

Mi nombre es M@rth@ Mirey@ M@ldon@do Moreno…todo por “eme”, no es casualidad, mis padres quisieron que mi nombre fuera especial y creo que desde esa vez la mayoría de las personas con las que me relaciono siempre está esperando lo mejor de mí. Eso es reconfortante y al tiempo un compromiso, porque el saber que “ese otro” teje grandes expectativas sobre lo que eres y puedes hacer, me hace ser muy exigente conmigo misma y esto puede tensionar... afortunadamente con los años, aprendí a tomar con más serenidad la mirada de los otros y comprendí que la vida está llena de logros y caídas…y los dos momentos son fundamentales.

Nací el 26 de agosto  en Cúcuta y antes de nacer ya me paseaba por los dos Santanderes, pues mi mamá sí es de allí, pero mi papá es de Barrancabermeja. Mi madre es auxiliar de enfermería y mi padre, aunque es técnico en montajes industriales, fue fuertemente influenciado por los tiempos en que estudió derecho y en los que fue marinero. Mi familia directa son ellos, la más grande bendición y el signo más certero del amor sublime en mi vida. Vivimos juntos, como una sociedad de amigos en la que se respeta el espacio de cada uno, se conversa mucho y hay apoyo permanente.

La primaria y el bachillerato los cursé en colegios femeninos y religiosos: Los sagrados corazones y la Normal Superior María Auxiliadora. El primero, me dejó como legado una firme decisión por valores morales, respaldados en principios católicos, la curiosidad y el gusto por el conocimiento. Al segundo, a mi Normal, le debo mucho…el fortalecimiento de lo que aprendí en la primaria, el desarrollo de la creatividad, el liderazgo, la convicción en el poder de la palabra, el hábito de la reflexión…en fin, pude vivir ese codiciado concepto de “formación integral”. Lo más hermoso es que en la Normal decidí, libre y responsablemente, que mi vocación era ser maestra, que estaba lista para asumir con firmeza mi papel en la enseñanza y la educación, por tal motivo seguí hasta el ciclo complementario y obtuve el grado de Normalista Superior con énfasis en lengua castellana. De aquella época una de las experiencias más significativas ocurrió en noveno grado, cuando fui cofundadora de un periódico juvenil salesiano llamado “La Chiva”. También hice parte del periódico de mi colegio y participé en varios eventos departamentales sobre liderazgo.

Continué mis estudios en la Universidad de Pamplona y en el 2003 recibí el título de Licenciada en español y comunicación y luego cursé y el programa de Maestría en Pedagogía de la UIS.

Mi inclinación por la comunicación, por la literatura, por “la palabra”, surgió paralelamente a la decisión de ser maestra y se debe en parte a una herencia familiar, ya que hay predisposición positiva en este campo, y por otro lado a un apasionamiento que se arraiga cada vez más; de allí que me encante leer sobre estos temas.

En mis tiempos libres me gusta leer, navegar en internet, compartir con mis amigos y familiares y mirar programas de televisión, especialmente informativos y documentales transmitidos por cable.Hace poco tengo otra afición y tiene nombre “Toby”, ese es el nombre de mi perrito, al que me encanta consentir y cuidar. Cierro, por el momento, esta “ventana hacia mi vida” con algunas palabras que, creo, describen parte de mi personalidad: nobleza, creatividad, delicadeza, lealtad y perfeccionismo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

q bonito te quiero mucho